Brillo y oropel

La Aldea no deja de ser una capital de provincia. Y aunque ahora mismo haya venido un poco a menos si comparamos con el tiempo en que Augusto el Fuerte era a este lugar lo que Carlos III fue a la capital de España, seguimos teniendo un legado cultural muy grande. Entre los edificios de valor cultural de la época, un teatro de ópera que todavía sigue en activo y que si bien no es la Scala de Milán, tiene una temporada estupenda en activo, incluídas ofertas para familias con niños. Por supuesto, dentro del teatro, todo es brillo y oropel, no podía ser de otra manera:

 

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Experimentos con luz y espumas

La Aldea tiene también rincones con poco encanto. Hay partes enteras que resultaron bombardeadas en la guerra y que fueron reconstruidas en los años 60 con edificios hechos con cemento armado. Feos, definitivamente feos. Lo más curioso es que incluso en un ambiente que no es precisamente lo más agradable estéticamente hablando, hay lugares que tienen un encanto especial, o en los que se puede apreciar algún detalle que los hace únicos e interesantes. Eso ocurre con este complejo de apartamentos, situados al lado del río. De día son una serie de torres feas, sin mucho encanto, pero cuando por la noche jugamos con la luz, resultan completamente diferentes:

 

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Y si me parece que tienen un encanto especial, es porque desde la primera vez que lo ví, me ha recordado a algo que durante mucho tiempo fue una parte importante de mi vida: la ciencia. No es broma, observad la foto de abajo y comparadla con la de arriba. Simplemente jugando con la luz, a veces se pueden conseguir estas cosas.

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