Sobre jefes tóxicos

Empecemos por resaltar que entiendo que las personas no son perfectas y la primera imperfecta en este barrio soy yo. Lo sé y lo acepto. Así que esta entrada no va de los jefes más o menos normalitos que hemos tenido todos: gente que tiene sus más y sus menos, que se equivocan como todo el mundo, pero que son humanos y a los que se les puede perdonar. Porque al fin y al cabo, mandar no es fácil.

No, aquí estamos hablando de los que no tienen excusa ninguna, ni tendrían por qué tener el perdón de ningún ser divino incluyendo a los CEO de la empresa. Otro tema es que muchas veces las empresas estén dirigidas en la época de capitalismo por auténticos cafres que no se dan cuenta de algo: una quema de rozas puede ser productiva en un campo de sembrar en un momento puntual, pero sabes que si la repites año tras año, te vas a quedar sin la gallina de los huevos de oro. Con alguno de los jefes pasa lo mismo: nadie los quita del medio porque obtienen buenos resultados en lo inmediato. Pero a la larga son más tóxicos que beber lejía a morro de la botella.

Sin ánimo de hacer una lista exhaustiva, allá van algunos de los modelos que de momento nos hemos ido encontrando por el camino:

    • El modelo “Trepa”

El modelo trepa es el típico jefe que como jefe es pasable, es decir no presenta comportamientos fuera de lo común y dentro de lo que cabe entiende lo que hace y no mea demasiado fuera del tiesto. Pero tiene una ambición por hacer carrera y subir peldaños que le lleva a arrasar con todo y pisar cabezas si con ello obtiene un ligero beneficio para su ascensión a la cumbre. La ventaja es que es uno de los modelos más fáciles de evitar, si tu no estás interesada en su puesto, claro está: mantén tus ideas fuera de tu alcance y documenta todo lo que hagas para que no se pueda llevar el mérito.

Modelo Trepa

El problema del Trepa es que puede que en lo que se esté apoyando para trepar sea tu cuello…

 

    • El modelo “Florero”

Todos hemos tropezado en alguna ocasión con un personaje de estos. No está capacitado para el puesto que tiene y además tampoco tiene la iniciativa de al menos intentarlo. Parece que se pregunta eternamente: “¿cómo he llegado yo hasta aquí”. La ventaja de este tipo de jefe tóxico es que no tomará ningún tipo de decisión por su cuenta. La desventaja es que la información que llega a través de él hay que filtrarla como el agua de chufas con un trapo bien fino… He llegado a tener jefes de estos que han convencido al cliente de que yo era capaz de conseguir el móvil perpétuo. El mejor consejo es puentearlos lo más disimuladamente posible.

    • El modelo “Anclado en el pasado”

El lema de estos personajes es que, como en el baúl de los recuerdos, cualquier tiempo pasado fue mejor. No propongas cambios, no alteres nada y a ser posible preséntalo todo en papel porque cualquier medio digital lo ha inventado el demonio. Y por supuesto, temas como la conciliación laboral, el reconocimiento de la mujer en el trabajo, la motivación profesional del empleado etc… los dejamos para un jefe de nuestro siglo. La ventaja es que normalmente son animales en vía de extinción por pura cuestión de edad, pero vamos, alguno queda todavía en la cuarentena de este tipo, nos tocará soportarlos unos cuantos años.

    • El modelo “Egoboss”

Que se caracteriza porque con razón o no, se cree la deidad Suprema en todo lo que hace. Lo de con razón viene a que hay dos versiones en este modelo: el que se cree Dios porque en parte lo es (vamos, que es realmente un genio y una autoridad en algún tipo de campo, pero eso hace que se le suba el éxito a la cabeza y ya por ello quiere tener razón en todo. EN TODO, creedme, llegué a tener un jefe de éstos que cuando le decía que algo estaba mal dicho en español, me preguntaba que si estaba segura) y el que se lo cree igualmente pero es un pobre diablo que a todo lo más que llega es a mando intermedio en una empresita pequeña. A mí particularmente son de los que más me molestan porque ellos TODO lo hacen bien y los demás TODO lo hacemos mal. No se equivocan nunca (según ellos, naturalmente) y no hay manera de llegar a acuerdos con ellos porque no se equivocan nunca. La mejor manera de sobrellevarlos es procurar reducir las interacciones al mínimo y  hacer que te den por escrito todo, pero todo lo que te mandan hacer. Para que quede constancia de que no te has vuelto tarumba y es él el que lleva cambiadas cuatro veces las estrategias del proyecto para volver al mismo contenido original.

    • El modelo Terminator

Es un jefe dedicado a la exterminación y erradicación de todo lo que se le ponga por delante, sea un proyecto, sea una persona. No le importa cargarse a la misma empresa si con eso ve saciada su sed de venganza y además son erráticos y no parecen tener motivos aparentes para tanto odio. No sé de donde salen semejantes sujetos y dudo bastante de su salud mental. El único consejo que tengo es huír, cuanto más rápido, mejor.

Modelo Terminator

El modelo Terminator es un poco como los malos del comic. Si no fuera por lo real que es y el daño que hace, resultaría una caricatura…

    • El modelo Matón de Barrio

Son los herederos natos del chulo aquel que te acosaba en el colegio (eso que ahora le dicen “bullying”). Pero como ahora darte dos tortas por los pasillos está muy mal visto, acuden al socorrido acoso verbal, maldisimulado en “interés de la empresa”. Jefes que no saben vivir sin dejar caer las famosas frasecitas: “tú verás”, “hay cientos por ahí que quieren tu puesto”, “yo que tú me pensaría lo que estás haciendo”, “si no vienes a currar el sábado, no te molestes en venir el lunes”… No sé si de verdad están convencidos de que con estas estrategias mejoran el rendimiento de su tropa, pero tengo un mensaje para ellos: el estrés bloquea el rendimiento y eleva la animosidad de la peña. Por no comentar que para lo único que sirve es para hacer que sus empleados manden currículums a diestro y siniestro hasta que se libren de ellos, y este modelo sólo sobrevive por mal que está el mercado laboral.

    • El modelo Fiera

Este tipo de comportamiento puede presentarse en conjunción con cualquiera de los anteriores y a lo mejor no habría que clasificarlo como patología propia. Pero como alguno me he encontrado que solamente adolece de este comportamiento, he decidido ponerlo aparte. Es el típico jefe que se pone como un basilisco por cosas que no tienen la más mínima importancia: grita, chilla, le da golpes al material de oficina y a las puertas, suelta insultos a voz en cuello que el cree que no está escuchando nadie después de colgar el teléfono o terminar con los correos electrónicos. Una auténtica visión. Por fortuna aunque es ruidoso y da miedito, es fácil detectar cuando ha entrado en crisis y basta con elegir ese momento para correr a la máquina de café más cercana con la excusa de que necesitas uno…

Modelo Fiera

La ventaja del modelo Fiera es que se le ve venir de lejos


Y vosotros, ¿qué tipo de jefes tóxicos habéis conocido? ¿pensáis que habéis topado con un modelo que aún no tengo en la lista? Espero vuestros comentarios al respecto…

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