Luz de gas

La primera vez que uno camina por las calles de mi barrio, prácticamente a oscuras, casi cuesta creer que la aldeíta fue una de las primeras ciudades alemanas con alumbrado público urbano. En el siglo XIX, las farolas eran casi todas de luz de gas y hasta hace algunos años muchas de ellas seguían alumbrando con este método. Hoy casi todas están convertidas para funcionar con electricidad, pero se ha mantenido su estética de hierro forjado y los diseños originales de la época en que por primera vez “vieron la luz”.

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