Malta, inglés y playa en un mismo paquete

En realidad a muchos españoles les parece que los destinos playeros son ideales para el verano. A mí, que desde que me mudé al extranjero me da por todo lo contrario: en verano, si no fuera por los compromisos familiares, no pisaba la playa ni loca. Así que lo que solemos hacer es aprovechar las vacaciones escolares de otoño para visitar destinos en los que todavía sea posible tener jornadas playeras. Dada la inestabilidad del norte de África en estos momentos, nos quedan las islas Mediterráneas o las Canarias, que en la época que nos ocupa tienen un clima bastante ideal (sobre todo si vienes de una temperatura media de Europa Norte).

Hoy vamos a hablar de Malta, que es un lugar que tiene el valor añadido de que se habla inglés. Para los Supernenes, el poder practicar su “lengua más débil”. Dejo para otra ocasión la isla de Gozo, que me pareció un lugar muy bonito y que merece una entrada aparte.

 

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¿Dónde alojarse?:

No sé si a vosotros os ocurre, pero cuando os vais a visitar un lugar desconocido y estáis buscando alojamiento, una de las informaciones que casi siempre no se puede sacar a primera vista es cuáles son las zonas más tranquilas para ir en familia. Malta no es muy grande y además tiene una red bastante buena de transportes públicos, por lo que no es preciso desplazarse en coche. Después de darle un vistazo general al mapa de la isla, nosotros dividimos las posibilidades a grandes rasgos en cinco, y entre ellas decidimos:

 

  • Bahía de San Pablo (San Pawl il-Baħar): Situada en el este de la isla, es un lugar ideal para ir con niños y por el que al final nos decantamos (teníamos claro que queríamos un complejo hotelero en que nos dieran todo hecho). A pesar de que la zona ha sufrido un boom tourístico en las últimas décadas y ya no es la idílica zona de pescadores que era, sigue siendo algo más tranquilo que la parte central y tiene acceso más directo a la costa y a una playa que aunque no sea de arena, es lo que estábamos buscando.

 

  • San Gillian: Más cerca de la Valleta que la bahía de San Pablo y también bastante frecuentada y tiene un cupo grande tanto de grandes hoteles como de apartamentos. Presenta algo más de vida nocturna que la opción anterior, algo a tener en cuenta si vamos con adolescentes (para evitarlo… o no).

 

  • Sliema/La Valeta: Por supuesto la zona de la capital y los alrededores es también un destino turístico a tener en cuenta si la cercanía del mar no entra en la ecuación. Nosotros es que somos de los que abrimos y cerramos la playa cuando vamos a ella. Muy urbano.

 

  • Bahía de Marsaxlokk: En la zona de más al sur de la isla, cerca del pueblo en el que se realiza el mercado de abastos más popular de la isla. Es un lugar tranquilo y no tan densamente poblado como las zonas más al norte de la isla.

 

  • Interior: Si eres de los que no les gustan las multitudes y no te importa desplazarte en coche, existe la posibilidad de alquilar una casa con piscina en el interior. Los precios suelen ser más ajustados que en la costa, o mejor dicho, la relación calidad-precio del alojamiento es mayor.

 

 

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Amanecer desde la bahía de Buggibba

 

 

Malta para Superniños:

  • Acuario y Paseo Marítimo en Qawra: El Acuario de Malta es uno de los orgullos de la zona. Construido hace relativamente pocos años, la arquitectura del edificio es monumental. Pero si vienes de una ciudad mediana o grande, o has estado en centros grandes como el Oceanográfico de Lisboa, o el de Valencia, la verdad es que el tamaño de la instalación es bastante modesto. Nosotros no llegamos a entrar, porque los niños fueron abducidos por el parque que hay al lado y creo que si la climatología es buena, es una decisión adecuada limitar la visita a la parte externa del recinto.

SW_Sticker_SB_Malta Porque esa es sin duda la joya de la corona para los niños: un enorme parque al lado del Acuario perfectamente integrado en el conjunto porque simula un acantilado de peces tropical. No falta el querido Nemo, cuya presencia ya es ley en todas las atracciones marítimas del mundo occidental.

Un truco para los padres: desde el centro de Buggibba hasta la explanada del Acuario se extiende un paseo Marítimo de aproximadamente un par de kilómetros. En él, espaciadas a escala se encuentran los modelos de todos los planetas del sistema solar: un planetario perfectamente planeado que lo entiendan los más pequeños.

Muy cerca del Acuario y el Museo Marítimo está también el Museo del Coche Clásico. También de tamaño reducido, pero interesante, puede ser una posibilidad para pasar media hora si el tiempo no acompaña en algún momento.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Un parque infantil ideal para los peques. Al lado, la cafetería del Acuario con terraza al aire libre. Tardes de diversión garantizada para niños y sus adultos acompañantes…

 

  • Paseo en barco alrededor de la isla (con parada en la Laguna Azul): Los paseos en barco se anuncian y se pueden comprar en el paseo Marítimo por las noches. Un grupo grande de expats se ganan la vida vendiendo los billetes y dependiendo de la labia del que negocie, puede que caiga algún descuento .

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Los barcos salen de todos los puertos turísticos y es una bonita excursión de día. Y una de las formas más económicas de visitar la conocida “Laguna Azul”, un lago natural al que solamente se puede acceder con una embarcación. Una especie de mar menor reducido, ideal para practicar snorkeling (buceo sin botella) y para dejar a los críos algo mayorcitos un poco sueltos porque no cubre y no hay corrientes. Se supone que es una maravilla de la naturaleza cuando no hay una manada entera de turistas poniendo pie en ella todos a la vez (y eso que nosotros estábamos yendo fuera de temporada: no quiero ni imaginarme lo que tiene que ser aquello en pleno verano). Ironías aparte, sí que es una zona natural preciosa y creo que los que habían llegado hasta allí en barcos privados la estaban disfrutando en bastante paz y tranquilidad lejos de donde nos desembarcaron a todos los borregos otros turistas. Pero hasta que no sea millonaria y no me pueda sacar el título de patrón de yates, pues no hay nada que hacer.

El crucero es interesante puesto que te llevan a ver las zonas de la costa y las formaciones rocosas de las orillas, a veces acercándose demasiado para la seguridad del barco. Al atardecer, con la caída del sol, las fotos de la costa son espectaculares.

 

 

 

  • Popeye Village: Salvo que seáis unos fans empedernidos de Robin Williams o del personaje de comic amante de las espinacas, no recomiendo la visita al Popeye Village sin niños. Quitado esto de mi conciencia, Malta y Gozo son lugares muy fotogénicos y seguro que un par de fotos de este viaje, las reconocéis todos por éxitos internacionales como “Game of Thrones” o “Troya”. Pero ya en los 80 la isla había sido descubierta para estos menesteres y un muy joven Robin Williams rodaba Popeye en los mismos decorados que han dejado intactos para el parque. A favor: realizan actividades para los menores de la casa. En contra: la pedagogía de las personas que cubren los papeles principales (excepto Olive Oil) brillaba por su ausencia, llegando a esuchar como Brutus soltaba un par de tacos delante de los Supernenes…   
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Lo que se llega a hacer por los niños…

La isla no está preparada para hacer senderismo, pero con un buen mapa o buscando antes la ruta en google una opción bonita y posible es ir en autobús hasta la Torre Roja, en Mellieha y desde allí caminar cerca de una hora campo a través al Popeye Village. La torre, también conocida como “Torre de Santa Ágata” sí que es una torre templaria de verdad, en la que tratan a los peques muy amablemente. Se puede comprar un test para que lo hagan ellos mismos y aprendan algo sobre los Caballeros del Temple aprovechando la visita. Y en el tejado hay cañones.

  • Golden Bay:  Esta sí que es una playa de arena fina, con baños y facilidades y relativamente no construida alrededor (solamente hay un par de hoteles). Se alcanza fácilmente con transporte público y es una excursión de día o de medio día interesante. Como plus, está rodeada de un parque natural precioso, por el que se puede caminar cuando baja un poco la solanera. Al lado (alcanzable también en un pequeño paseo a pie) está la playa de Tuffieha y su torre de piedra, que es también un punto extra a la hora de ir con los más pequeños de la casa.
  • El cambio de Guardia y el cañonazo de saludo en La Valleta: En Malta como en todos los lugares por donde ha pasado la cultura británica, queda un tremendo poso y sabor colonial que se puede entreveer sobre todo en los edificios militares. La guardia cambia regularmente delante del palacio del Gobernador con una pequeña marcha y si alguno está interesado en tradiciones militares, en el fuerte de San Elmo realizan una parada militar completa, pagando un precio de entrada. Lo típico es ver la ceremonia de saludo militar desde las almenas del puerto, que se puede presenciar desde la parte de arriba del jardín de modo gratuito. La tradición viene del tiempo en que Malta era un enclave militar en el Mediterráneo, y recibía a todos los barcos que entraban en su puerto enseñando todo su poder armamentístico, por si las moscas. Si lleváis niños muy peques o de oídos delicados, tapadles las orejas antes del gran final (que llega después de un rato de ceremonia militar marcial, justo a las 12:00 del mediodía).  

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Aparte por supuesto hay una infinidad de parques acuáticos, parques temáticos y otras actividades todavía más preparadas para turistas. Basta con pasarse por la consigna del hotel o por la oficina de Información turística para que te informen demasiado largo y tendido sobre ellos. Yo he entresacado las opciones más friki y menos mainstream que se me han ocurrido.

Malta para Superpadres:

      • Mercado en Marsaxlokk: Marsaxlokk es uno de los puertos pesqueros más importantes en Malta y uno de los mayores puntos de atraque de las tradicionales barcas maltesas. Los domingos además se realiza un mercado de abastos que no es para turistas, sino para los habitantes de la zona y donde se puede encontrar fruta, verdura, pescado y dulces malteses tradicionales, aparte de puestos de artesanía local y baratijas, como en todos los mercadillos callejeros. Mejor ir en autobús aunque se tarde un poco más, sobre todo en día de mercado, porque el tema del aparcamiento está peor que en Japón.

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      • Monumentos megalíticos de Hagar Qim y Mndajar : El único de los puntos interesantes de nuestra lista que nos quedamos sin ver, fue alguno de los muchos monumentos megalíticos que hay en la isla. Existen signos de habitación en Malta desde la Edad de Piedra, probablemente un grupo reducido que alcanzó la isla en embarcaciones precarias desde Sicilia. Pero les dió para poblarla y dejar varios templos cuyas estructuras aún se conservan y son patrimonio de la Humanidad.

 

      • La Valletta: La capital de Malta es una ciudad colonial muy agradable para pasear. Bautizada en Honor de Jean de la Valette  Simplemente perderse en las calles, observar los edificios de diferentes épocas y las tiendas que, como en cualquier ciudad europea, pueblan las calles principales. La ciudad está preparada para soportar el calor sofocante que sufre en los meses de verano, encontrándose numerosos jardínes y fuentes en el camino. La arquitectura colonial está muy presente y llaman especialmente la atención las diferentes puertas, con sus tiradores de fantasía representando flora, fauna o personajes mitológicos (que también se pueden ver en Mdina). En la ciudad hay múltiples iglesias y basílicas dado que Malta es un país con una mayoría holgada de población católica. Nosotros decidimos visitar la Catedral de San Juan en representación de las demás, cosa que fue interesante incluso para los niños, por el tesoro que alberga y las referencias a los caballeros de la Orden de Malta. Otro edificio que se puede visitar con niños es el Hospital Templario, que si bien por fuera no llamaba la atención, está bien conservado interiormente y tiene bastantes piezas de la época de su gloria que se muestran en la visita. En nuestro caso, la guía valía su peso en oro e hizo la visita muy amena.

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También es posible visitar alguno de los montajes audiovisuales que ponen un poco de orden en la caótica y no siempre pacífica historia del lugar y que explican la llegada, los motivos y los medios de los que dispusieron diferentes pobladores de la isla. Situada donde está, está claro su valor geopolítico, a pesar de ser poco menos que una roca dura, sin muchos recursos naturales y con problemas de abastecimiento de agua. Hombres prehistóricos, fenicios, cartagineses, romanos, españoles y caballeros templarios… por la isla ha pasado de todo, hasta terminar como un punto estratégico durante la II Guerra Mundial.

 

      • Rabat y Mdina, la ciudad del Silencio: De los sitios que visitamos, sin lugar a dudas me quedo con Mdina. La ciudad medieval está conservada con mimo y habitada en su mayor parte. Se nota que el foco de riqueza de la zona no es precisamente el turismo. Aunque la ciudad vive recibiendo a turistas, los trata con una mezcla entre el respeto y el desdén. A pesar de ello, es un sitio bonito para perderse. Hay muchos bares, cafés y rincones ocultos donde hacer una pausa y disfrutar de una copa de vino o un pequeño refrigerio. Las vistas desde lo alto de la muralla dominan toda la zona central de la isla.

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 Y también en la ciudad de Rabat es una ciudad mucho más viva, mucho más local que las zonas costeras. En ella están las catacumbas, que se pueden visitar, y un museo de las cosas que se encontraron durante su excavación, que nos pareció de lo más original que se puede encontrar. A medio camino entre colección geológica, muestra kitsch y memento histórico, el sitio merece al menos una visita corta.

Veredicto:

No creo que nos volvamos a dejar caer por Malta, la mayoría de lo que tiene que ver ya lo disfrutamos y no tiene un ambiente como para justificar otra visita más a la isla, teniendo al lado un lugar mucho más tranquilo e igual de interesante como Gozo, o teniendo alternativas como las Baleares, las Canarias, Madeira o Chipre (por no quedarnos sólo en el campo local). Pero para pasar una semana en el Mediterráneo en un lugar diferente, la verdad es que Malta tiene un poquito de todo para cada miembro de la familia: cultura, playa, deporte, sol… Y la posibilidad de echar mano y practicar la lengua de Shakespeare a un precio mucho más asequible que un viaje a cualquier otro de los lugares en que viven nativos de la lengua.

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