Fecha de caducidad

Una persona a la que conozco únicamente por este medio virtual, pero de la que tengo muy elevada opinión, comentaba el otro día en una entrevista de radio (ella es artista, para más señas, cantante) que en ciertas facetas de su profesión había una fecha de caducidad. Aunque el comentarista de la radio, muy galante él, enseguida le dijo que era muy jóven para decir esas cosas, yo creo que tiene toda la razón del mundo. Hay cosas en esta vida que evolucionan, caducan…

Mi amiga concretamente se refería a que había sido vocalista de orquesta y para eso, a determinada edad, “te haces mayor”. Y me lo puedo imaginar perfectamente: con veinte años te da el cuerpo para muchas noches sin dormir. O durmiendo de mala manera en un asiento de furgoneta y no te importa compaginar los bolos con otra profesión diaria (porque si no probablemente no podrías vivir únicamente de eso). Pero llega un momento en la vida en que el cuerpo (y esto ocurre tengas hijos o no), te pide dejar la samba, una cama por las noches y no perdonar ni una preciosa hora de sueño nocturno.

Como ejemplo notable, este mes mismo nos ha caducado un rey y en vista de cómo se le veía en las últimas apariciones públicas, me parece normal que haga mutis por el foro (aunque todos nos imaginamos que los motivos reales han sido otros). Sin entrar en discusión sobre si se debe de perpetuar la monarquía o no, yo veo normal que a partir de ciertas edades a la gente le sea posible bajar el ritmo de actuación y un debate que me interesa aún más que el del referendum, es si lo de alargar la edad de jubilación hasta hitos impensables de verdad es practicable. Incluso para un trabajo como el de Rey, puramente de oficina y en el que no hay que doblar el espinazo, ya hemos visto que hay fecha de caducidad. Me gustaría saber qué van a hacer con los albañiles a partir de los cincuenta años…

Puede que también la Monarquía, como institución, esté pasando de su fecha de caducidad en España. Pero no es de esa la caducidad de la que quería hablaros. Lo de hoy va más en plan de crecimiento personal. De esas veces en que a pesar de que eres consciente de que todavía podrías, física y psíquicamente, desarrollar una cierta profesión o mantener una cierta relación con alguien, simplemente no te apetece seguir haciéndolo. Digamos que no es el trabajo, la persona o la situación la mayoría de las veces lo que ha cambiado, sino que eres tú la que de repente te encuentras conque has crecido y tienes otras expectativas: cuando era becaria precaria en la Facultad, lo de quedarme hasta las tantas en un laboratorio para aprovechar que los experimentos funcionaban, tenía hasta un cierto sex-appeal. Un morbo que desapareció enseguida cuando me quedé embarazada. Todo lo que me apetecía era quedarme en casa con porque sabía que mis hijos me necesitaban en ese momento. Cuando pasó esta etapa, cuando mis hijos pasaban ya más tiempo en la guardería que conmigo, lo que quería era salir de casa y trabajar, cuanto antes mejor. Y me lamentaba porque tal vez por la decision de quedarme anteriormente en casa había dejado pasar ciertas oportunidades que no iban a volver jamás. Y ahora, después de haber vuelto y haberme establecido de nuevo en el mercado laboral, no estoy segura de si ese sentimiento ha caducado también. Siento que necesito volver a equilibrar lo que doy en el trabajo actualmente con lo que doy dentro de casa.

Y me doy cuenta de que tal vez ser feliz en la vida consiste en aceptar esas pequeñas caducidades y no sentirse vacío y frustrado porque después de un largo tiempo corriendo y luchando hacia una meta, de repente al llegar te das cuenta de que no es ese tu destino en el momento actual.

HFF_Secretgarden

La vida consiste en ir abriendo puertas y descubrir lo que nos atrae al otro lado…

One thought on “Fecha de caducidad

  1. Pues coincido plenamente contigo. Lo que pasa es que a veces no queremos admitir nosotros mismos esa fecha de caducidad porque lo interpretamos como un fracaso personal o profesional, y no debería ser así. Aunque a veces también debemos pensar que en algún momento ese podría ser un sentimiento pasajero y podríamos estar tomando una decisión equivocada. Esos son los retos a los que hay que enfrentarse, y no arrepentirse una vez tomada la decisión. Bicos

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