Nuestro derecho, nuestro deber

Estamos en una época en la que las personas de bien, esas que creemos que realmente se puede hacer un mundo mejor, estamos muy desencantadas y de capa caída. Y conste que en mi caso no es un desengaño total con la política porque conozco mucha gente en la base que de verdad se está dejando los cuernos por hacer un mundo mejor. Esta mañana, una reflexión bastante profunda de una conocida en FB ha abierto la caja de Pandora sobre qué es y qué significa en este momento nuestro voto.

Yo voy a votar. Creo que pocas veces no he ejercido el derecho al voto y casi todas ellas ha sido por circunstancias de fuerza mayor, impuestas por los muchos cambios de domicilio que hemos sufrido y en los que a veces la burocracia no ha podido seguir a la acelerada realidad en que vive la Superfamilia. Tengo muchas razones para hacerlo, las principales:

    • que es un derecho que a mí me ha venido caído del cielo, pero soy consciente de que para ello, muchas otras mujeres y muchas personas en general han tenido que luchar y reivindicar ese voto,
    • que es la única herramienta que tengo ahora mismo en las manos para cambiar el entorno político que me rodea,
    • y la última, pero para mí la más importante, que no solamente es un derecho, también es mi deber como ciudadana. Tengo la impresión de que mucha gente se olvida de que esto no es solamente un derecho y de que tenemos una obligación moral de participar en el sistema político, aunque sea para hacerle un corte de mangas (personas que participen en otro tipo de manifestaciones políticas, como asambleas vecinales, a lo mejor pueden decirme que tienen también derecho a no participar, y se lo reconozco desde ya mismo).

También tengo la ventaja de que, desde 2004 aproximadamente, en las únicas elecciones en que participo en España, son en las generales. Algunos me darán de gorrazos por defender a mis queridos teutones otra vez, pero el clima político que se respira por aquí está bastante menos viciado del que tenemos en mi tierra natal. Sigue teniendo sus cosas, pero todavía quedan ganas de cambiar el sistema desde dentro.

Al grano, mis motivos la verdad es que importan poco y no tienen mucho que ver con el mensaje que me ha parecido oportuno transmitir hoy: conocimiento es poder.

En el transcurso de las conversaciones que he mantenido sobre el tema durante el día, me he dado cuenta de que tengo un desconocimiento bastante grande sobre lo que implica mi voto, sobre las opciones que tengo y sobre cuál es mi poder real para cambiar el sistema. Porque lo que me ha quedado claro es que la gente piensa que esto es un estercolero y la mayoría están desencantados hasta el punto de no votar.

Lo primero que me ha quedado claro, ningún sistema de reparto (recuento) para el resultado de votaciones en el que haya más de tres alternativas es “justo” (uso justo en el sentido de unívoco y que contente a todo el mundo). Si estás interesada en ver cómo funcionan los distintos sistemas electorales y como cambia el resultado dependiendo de como recuentes los votos, te dejo este enlace sobre matemática electoral que preparó un amigo profesor de instituto con sus alumnos (no hace falta hacer los problemas propuestos, salvo que seas una freakie matemática, como yo). Está explicado como si tuvieras catorce años, creo que se lo daré a los Supernenes si alguna vez me preguntan por este tema a esa edad.

Segundo, la ley actual electoral en este país (repartir siguiendo el método de D’Hont, con listas cerradas) está bastante orientado a que partidos grandes reciban más escaños que partidos pequeños. Es una cosa de la que me di cuenta en Irlanda donde no hay listas cerradas y se reparte en función de una votación ordinal (si no sabes de qué hablo, pincha en el enlace de mi amigo). El panoráma político es bastante más colorido allí.

Tercero, hay que hacer una distinción sutil entre las elecciones nacionales y las europeas: y hay que hacerla porque mientras que en las primeras, los votos a partidos que no superan el 3% de votos sobre el número total de votos válidos son eliminados y los escaños se reparten entre las distintas circunscripciones electorales, en las segundas no existe esta criba y (luego vemos que implicación tiene esto para el voto en blanco).

Una vez explicadas estas premisas básicas, vamos a ver que implican para las alternativas que tenemos:

  1. Lo tienes claro y ya sabes a quién vas a votar: Enhorabuena por tí, espero que hayas aprendido algo de la parte anterior del post.
  2. Estás hasta las narices y estás pensando en no votar (abstenerte): Estás en tu derecho pero es un mal método para conseguir nada. En primer lugar, los políticos profesionales van siempre a rizar el rizo y aún con abstenciones del 40% (que las ha habido al parecer en elecciones regionales) la vida va a seguir igual y la abstención tiende a ser interpretada como dejadez del ciudadano. Pongamonos en el caso más extremo, hay tanta gente hasta las pelotas que solamente votan los que están afiliados a los partidos… Bueno, pues vuelve a no pasar nada: el ordenamiento jurídico en España no reconoce que tengamos que tener un mínimo de votos para dar por válidas unas elecciones y se repartirían los votos según es habitual.
  3. Estás pensando en ir a votar y elegir cualquier partido minoritario: La opción de fragmentar el voto es una de las que matemáticamente tiene sentido, pero hay que tener cuidado en cómo se usa… Sudores me entran pensando en gente votando mayoritariamente a según qué partidos y probablemente este tipo de voto es el que se esconde por ejemplo en los recientes triunfos de la ultraderecha en Europa. Si lo vas a hacer, recuerda que estamos atados durante cuatro años a lo que decidamos, por favor.
  4. Estás pensando en votar en blanco: El voto en blanco para mí es el equivalente al recurso del pataleo. Podría ser una alternativa viable para demostrar que estamos hasta las narices (es un voto correcto, con lo cuál no te pueden echar a la cara ser un payaso como en el voto nulo o un irresponsable, como si te abstienes). Pero a la hora de la verdad, volvemos a encontrarnos conque el sistema electoral pasa de este tipo de mensajes sutiles: si son elecciones generales, has fastidiado a los partidos pequeños puesto que les es mucho más difícil alcanzar la cuota del 3% para pasar el corte que permite acceder al reparto de escaños. En las Europeas, en realidad viene a equivaler a un voto nulo, se calcula su porcentaje como voto válido que es, pero se sigue repartiendo proporcionalmente entre el resto y ya está. Como alternativa, existen partidos que abogan por el voto en blanco computable e incluso algunos que se comprometen a dejar vacíos los escaños electorales que obtengan.
  5. Estás pensando en emitir un voto nulo: Creo que ya está bastante explicado con lo anterior, es una alternativa que tienes, que vuelve a equivaler al recurso del pateleo pero en menos fino que el voto en blanco (al parecer es obligatorio leer en alto lo que has puesto para invalidar la papeleta… si quieres expresarte, esta es tu ocasión). Comentaba esta mañana con unas amigas, que ahora que hay tantas posibilidades de ponerse de acuerdo, la única manera de hacer del voto nulo un voto protesta sería poniendose muchas personas de acuerdo sobre lo que se escribe en la papeleta, de manera que el slogan termine saliendo en los periódicos… Pero vuelve a ser una acción que solamente vale para la protesta: al final del día los votos nulos son retirados, no cuentan como votos válidos y el pastel se lo vuelven a repartir entre los que quedan.

Ahí está todo lo que he aprendido en el día de hoy. Con un poco de suerte, alguien vendrá a comentar para añadir cosas que se me hayan pasado o para corregir errores de comprensión o de copia, que también puede haberlos. Ahora que ya sabemos lo que hay, que cada uno decida que es lo que le apetece hacer el día 25.

Gracias a E. V. por lanzarme este guante y a J.R.L. por contestar como siempre a todas mis preguntas sin titubear.

 

Fuentes para leerte tu mismo si te interesa el tema:

4 thoughts on “Nuestro derecho, nuestro deber

  1. Como siempre que hay unas elecciones, tenía pensado hacer un post sobre porqué voto, pero amiga, ya lo has hehco tú perfecto, así que me temo que simplemente tengo que citarte!. Si después de tu explicación, la gente siguen sin decidirse a votar, es incomprensible. Bicos.

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