Copyright-Copyleft

Normalmente me llegan casi todas las semanas tres o cuatro cosas por Internet que merece la pena ver. Pero pocas llegan al nivel del corto de Pedro Solís que muchas de nosotras hemos recibido y compartido por este medio el mes pasado, Cuerdas.

El corto es un trabajo precioso de animación y con una historia tierna y positiva detrás. No lo busquéis en la red de momento. El autor pidió que se retirara del medio y está prácticamente desaparecido. Si lo traigo hoy a esta página es precisamente porque creo que con él se ha vindicado una de las ideas que llevo propugnando desde hace mucho tiempo: la idea de que los derechos de autor, tal y como están concebidos actualmente, perjudican más que hacen y la utopía de que puede existir otra manera de hacer las cosas.

No voy a explicar demasiado en el concepto del “Copyright” (literalmente, derecho de copia… en español lo entendemos como derechos de autor) porque creo que está muy extendido y todo el mundo sabe de qué va. Es un derecho de protección de la propiedad intelectual, en el que pongo a disposición del público mi obra pero sin permitir la copia, reproducción y/o modificación de dicha obra. Me voy a detener algo más en el concepto de “Copyleft” (un juego de palabras) porque me parece que es algo más desconocido y la gente no tiene mucha idea sobre lo que realmente comporta. Es, igual que con el copyright, una manera de proteger la propiedad intelectual. Pero al contratio de lo que ocurre con los derechos de autor, el formato es mucho más flexible y permite ceder parte de los derechos escalonadamente, sin necesidad de hacer de ello un Via-Crucis burocrático (en algún punto de mi pasado escribí una tesis doctoral… ahora mismo se está discutiendo un cambio en las reglas de la Universidad en que la publiqué que exige el permiso legal por escrito de todas y cada una de las fuentes citadas, aunque sea material publicado. Es decir, no basta únicamente con citar correctamente el material, hay además que obtener permiso escrito de los autores o de las editoriales para citar. Ni que decir que en estas condiciones pasas más tiempo reuniendo permisos que investigando).

Recordemos que los derechos de autor son una institución decimonónica, creada expresamente por los gobiernos para proteger el derecho de copia de uno a otro país. Vienen de un tiempo en que la imprenta mecanizada era el último berrido y se empezaban a producir textos de manera más o menos industrializada y no tan artesanal como en los siglos anteriores. Pero su lógica sigue partiendo del hecho de que la reproducción y la recreación de obras solamente puede darse con unos medios y una escala que no están al alcance de todo el mundo. Cuando llegó el siglo XX y la posibilidad de reproducir se simplifica hasta el punto que cualquiera con un ordenador puede hacerlo, surge la lucha sin cuartel. Y aquí es para mi gusto donde los derechos de autor tradicionales se han ido radicalizando hasta el punto de lo ridículo: como explicaba un ponente en contra de la ley S.O.P.A. de USA,  hemos llegado hasta el punto en que una panadería no puede imprimir el dibujo (hecho por ella misma) de una niña de ocho años de su héroe de ficción favorito en su tarta de cumpleaños porque estaría infringiendo el derecho de autor de Walt Disney (que por cierto, lleva casi 50 años criando malvas y del que se murmura que es una de las razones por las que el periódo en el que son válidos estos derechos de autor después de la muerte del mismo se aumentaron recientemente de 50 a 70 años). En contraste, el copyleft surgió y se ha desarrollado primordialmente en el mundo digital, empezando sobre todo por los programadores (GNU, Open Game…) que son muy dados a reciclar código, pero que ha cristalizado también en el resto de obras virtuales bajo las licencias Creative Commons. Como podéis leer en el enlace, se puede decidir en todo momento cuanto poder se delega sobre la obra en cuestión y lo normal es permitir el derecho de copia y reproducción gratuito, siempre que se respeten las reglas básicas, entre ellas dar crédito al autor(es) original de la obra, vamos, citar las fuentes.

¿Presenta esto alguna ventaja? Para probarlo, he hecho un pequeño experimento y estoy muy agradecida a Blanca, Ester, Gretel y Lorena por haber jugado conmigo y permitirme usar sus re-creaciones. El experimento empezó hace un par de años cuando después de unas vacaciones subí esta foto a internet, aún después de dos años, pienso que capturé uno de estos momentos gloriosos que tienen los críos y es una buena foto:

Freedom_02

* Al poco tiempo, Gretel, que tiene una estupenda mano para la fotografía me mandó su propia versión de la foto:

Gretel_S_Febrero 091

Lo que me encantó es que las dos fotos son bellas, pero cada cuál se recrea en aspectos que reflejan un poco la personalidad de las dos: la mía más racional, más técnica, teniendo como punto de atención la meta de las montañas… la de ella con un punto de ensoñación que yo no le hubiera visto nunca a la foto en primer lugar y centrándose en el crío…

Así que sin contarles nada más sobre este post o sobre el tema del que pensaba hablar, hice el experimento. Mandé la foto a tres voluntarias amigas de la Tallerería Fotográfica. Y el resultado es una gozada:

* La de Lorena, con unos colores dulces que acentúan todavía más el aspecto de ensoñación que capturó Gretel en la foto:
Lorekoko__Febrero 091

* La de Blanca, acentuando la inocencia del niño y lo amenazador del cielo que se cierne sobre él:
Blanca_Febrero 091

* La de Ester, jugando con el contraste y la textura hasta el punto en que la foto pierde su caracter fotográfico y pasa a tener una calidad completamente onírica:
Estersinhache_Febrero 091

La gracia del asunto es que las cinco visiones son visiones originales sobre la misma foto. Y dado que mi trabajo está publicado en Creative Commons, cualquier persona puede, sin miedo de estar cometiendo un delito si no tiene ánimo de lucro y me cita, usar mi trabajo de esta manera sin necesidad de estar informándome sobre ello.

Entiendo perfectamente la preocupación de las personas que crean propiedad intelectual (sean fotografías, historias o creación científica) por conseguir vivir de sus creaciones e impedir que otras personas se lucren gracias a ellas. Pero también creo que el concepto de piratería es usado a menudo por los creadores y sobre todo por sus intermediarios de manera sesgada. Todos hemos sido piratas alguna vez: que levante la mano el que en su adolescencia no haya grabado alguna vez, doble pletina en mano, una cassette con su música favorita (o quemado un disco o una memoria con mp3, dependiendo de lo cerca que os pille la adolescencia). Lo único que ha cambiado hoy en día es la escala. Que un clip o una película haya sido visionado un millón de veces por youtube no significa que el beneficiario haya perdido un millón de clientes. Muchas de las cosas que visiono son completamente desconocidas para mí y si no existiera la posibilidad de verlas sin un desembolso económico por medio, muchas veces no me arriesgaría a fisgar en el contenido.

Y esto me vuelve a llevar al principio de la entrada, al caso de “Cuerdas”. Entiendo el argumento de que necesitan el documental fuera de la red para poder garantizar su difusión en el circuito de festivales. Pero no entiendo el argumento de que les estamos quitando el pan de la boca con ello. La difusión mediática que ha tenido el documental en internet, aunque haya sido un acto de piratería mayúsculo, les ha abierto también las puertas del cielo. Vale que han tenido un montón de visionados que no van a reportarles nada. Pero tienen muchísima gente como yo, que ahora está dispuesta a adquirir su documental de manera legal en cuando lo pongan a nuestra disposición, cosa que no hubiera pasado de no haberse dado este “boom” virtual.

Violaciones de cualquier tipo de derechos de autor, sean “libres” o “tradicionales” van a seguir existiendo siempre. Personas que hacen trampas han existido también. A lo único que podemos aspirar es a crear un sistema que sea lo más justo posible con la mayoría de los que jugamos a este juego.

4 thoughts on “Copyright-Copyleft

  1. Muy complejo el tema, con muchísimas aristas y en el que es extremadamente complicado ser justo. Es cierto que no se le pueden poner puertas al campo, que no se puede criminalizar a todo el mundo por si acaso se le ocurre hacer un acto de piratería. Es cierto que cuando uno no vive de su arte, es prácticamente un honor que te copien, y con que te citen te conformas.
    Pero también me pongo en la situación de quien vive de la literatura, de la fotografía o de la música, y ven como han caído en picado las ventas de sus obras de un año para otro, y entiendo que se los lleven los demonios.
    Porque sí, es cierto que no todo el mundo que se descarga una obra la compraría. Pero también es cierto que hay muchísima gente que antes compraba, y que ahora no lo hace porque parece que gastar dinero cuando puedes conseguirlo gratis es de parias.
    Lo ideal sería que pudiésemos encontrar el punto de sensatez, el equilibrio para que la información, los datos, el arte puedan fluir, pero al mismo tiempo el autor pueda ver remunerado su trabajo.
    ¡Qué difícil!

    • Aclaro Paula que yo no estoy para nada a favor del “todo gratis”, que a esa gente que se baja hasta el NODO por el simple placer de bajárselo sin pagar, tampoco la comprendo. Vale que el precio hasta ahora era abusivo, pero al menos en mi ciudad ya funcionan esquemas de tarifa plana de vídeo por menos de diez euros mensuales y en las bibliotecas te puedes sacar también material casi sin límite por diez euros que te cuesta el carnet de socio anual.
      En mi caso yo suelo conseguir lo que me gusta y me parece que hay que apoyar, legalmente pero con años de retraso, cuando está a un precio razonable. El problema es por ejemplo que me gusta ver las series en VO y ahí también me llevan los demonios a mí porque con lo simple que sería ponerlas en el doble canal de audio, la mitad de las veces o me las tengo que tragar en alemán o me toca hacer el pirata porque no estoy dispuesta a pagar los 50 Euros que te cuesta una temporada por verla en VO cuando la están pasando en la tele al mismo tiempo… De todas maneras, me da la impresión de que los que se sienten perjudicados con la bajada de las ventas no son los artistas, sino el sistema… Y como decía la Gómez Kemp, hasta ahí puedo leer no vaya a venir la SGAE y me califique de subersiva… Gracias por pasarte.

  2. Dice una amiga traductora en su FB:
    “Y algo similar sucede con la piratería: estoy harta de leer y oír comentarios de gente que piratea textos (PDF, fotocopias…) de autores que ya son de dominio público alegando que no perjudican a nadie. ¿Y el traductor? Si la traducción es reciente, el traductor editorial tiene derechos de autor, pocos, pero los tiene. Quien piratea una traducción reciente, aunque sea de un autor pretérito, le está robando al traductor el mínimo porcentaje de derechos de autor que le corresponde; y eso multiplicado por varios ejemplares, es un perjuicio importante.”

    http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/03/11/andalucia/1394566075_318680.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *