La semana de mama: Advent, Advent…

SG:
Advent, Advent,
ein Lichtlein brennt.
Erst eins, dann zwei,
dann drei, dann vier,
dann steht das Christkind vor der Tür.

SB: Vamos, que el domingo empieza oficialmente el que es el mejor tiempo del año aquí en Alemania…

SG: Mamá nos ha prometido que vamos a decorar la casa, que vamos a preparar el calendario de adviento, que vamos a poner el Belén…

SB: Porque lo mejor de ser una familia internacional es que nos apuntamos a todas las fiestas.

SG: Bueno, siempre que sea ecológicamente aceptable. Porque yo quería una muñeca Monster High estas Navidades y ya has escuchado a nuestra señora madre…

Es que creo que ya eres demasiado mayor para muñecas, que el año que viene vas a entrar en el instituto y una vez allí, no vas a volver a jugar con ellas…

SB: Bueno, también ha dicho que los Reyes Magos no son ella y que si ellos se compadecen de tí…

SG: Señores de Mattel, no tengo permiso para usar esta imagen y mi madre las odia absolutamente, así que no hay sospecha ninguna de que pueda estar haciendo propaganda de ellas, eh, únicamente las pongo para que mis abuelos sepan qué es lo que quiero y si estoy cargándome algún derecho fundamental de su empresa, las quitamos… Supergüeli, quiero la de los dientes largos, porfi, porfi, porfi…

Estas son las que yo quiero...

SB: Además ya has escuchado a mamá esta mañana, que tampoco quiere que nos criemos como los niños raros del barrio, que sencillamente tenemos muchas cosas y cree que con la mitad de lo que nos traen, íbamos dados…

SG: Bueno, pero ya sabes que a mamá las Navidades le ponen un poco rara todos los años.

SB: A lo mejor es que ella también está en peligro de extinción como los bichitos que nos ha enseñado esta mañana en Scientific American

SG: No hombre, no ves que papá y nosotros ponemos los recursos para que ella no se extinga… lo que haga falta mamá: si tenemos que cerrar las puertas y apagar las luces a partir de ahora para que sobreviváis tú y los pingüinos bobos del polo, lo hacemos.

SB: Vuelve pronto a casa, que estamos deseando ponerlo todo guapo para el Adviento.

Karlovy-Vary: una escapada para padres posible con críos…

Como de momento casi todos los que nos leéis sois familia o casi, sabéis que hace poquito nos hemos escapado camino del sol. Y que por supuesto, el destino de esta escapada (Malta) será el Viaje en Superfamilia en alguno de los meses siguientes. Pero como me apetece inaugurar este mes casi todas las secciones que va a tener este blog y llevo un retraso alucinante con el revelado de fotos, he decidido comentar uno de los destinos que más me ha gustado dentro los que hemos visitado últimamente: Karlovy-Vary (en alemán Karlsbad, o el Balneario de Carlos, si hacemos la traducción chapuza al castellano).

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Vista desde lo alto del monte… La ciudad está situada en un valle a lo largo de los ríos Ohra y Tepla.

Vivir en el centro de Europa tiene la ventaja de que tienes cerca muchas pequeñas maravillas, que desde España son más difíciles de visitar y quedan anuladas por otras ciudades que son más monumentales y resultan más conocidas a nivel turístico. Ésto es un poco lo que le ocurre a esta ciudad balneario checa, reducida la mayor parte de las veces a una excursión de día como máximo desde la bellísima y mucho más famosa Praga. La ciudad, que fué como San Sebastián en España el destino de moda de la alta burguesía y aristocrácia para tomar las aguas en el siglo XIX, había perdido mucho en brillo y lustre, hasta el muy ilustre James Bond pasó a filmar por allí hace algunos años…

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El gran hotel Pupp, uno de estos lugares para ver y ser vistos… Nosotros nos conformamos con espiar, como James Bond… Casino Royal se grabó en parte usando el hotel como escenario.

Caminar, caminar, caminar… Karlovy Vary tiene la posibilidad de hacer rutas de senderismo moderadas y apropiadas para subir hasta con cochecitos de bebé. La ronda completa alrededor del pueblo son catorce kilómetros, con una subida marcada al principio, pero luego relativamente plana y estable.

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El salto del ciervo, uno de los miradores más conocidos de la ciudad.

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Una oportunidad para dejar respirar los pies, que con el calor que hacía las botas de marcha eran una tortura… A lo largo del camino hay diferentes puntos (torres, quioscos, miradores…) que sirven para marcar objetivos cuando se va con gente poco acostumbrada a caminar.

Tomar las aguas es la segunda de las actividades propias de un balneario. En este caso son aguas con diferentes minerales y que manan de distintas fuentes colocadas en el paseo al lado del río:

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Mujer rusa refrescándose en el Geiser principal del centro de baños. Los rusos han vuelto a resucitar el turismo en la ciudad, viniendo en grandes masas. Los comerciantes locales están divididos entre los que lo ven como una forma de renacimiento del balneario y los que opinan que la ciudad se está eslavizando en demasía.

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Las aguas, que salen a unas temperaturas entre las del té de las cinco y el cocimiento de una langosta, se beben en una especie de jarras especiales con un pitorro… SM como siempre no me dejó comprarme ni una, pero hice fotos…

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Y por supuesto, también hay algunas cosas, aparte de agua, dignas de beberse por allí…

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Veredicto final: un lugar perfecto para pasar como máximo uno o dos días. Si bien funciona mejor como escapada romántica, es posible visitarlo con peques de hasta diez años… para adolescentes lo veo francamente demasiado aburrido.

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La semana de mama: Los novenos pasajeros

SB: Mamá nos ha pedido que empecemos desmintiendo que nadie nos haya raptado y vendido como esclavos mientras estábamos de vacaciones en Malta…

SG: Aquí seguimos… Y si no hemos escrito nada es porque nos lo hemos pasado genial… Yo de mayor quiero trabajar estando de vacaciones siempre.

SB: ¿Tú crees que de verdad existe un trabajo así?

SG: Claro hombre, mira ese amigo que tiene mamá en Facebook, que se pasa la vida viajando, Paco Nadal... qué crees que habrá que estudiar para eso?

SB: No sé, a lo mejor hay que entrar de aprendices, como aquí en las tiendas…

SG: Bueno, recuérdame que le preguntemos a mamá luego si le puede preguntar si nos tomaría de aprendices… como en seis o siete años, creo yo que ya somos suficientemente mayores.

SB: Por cierto, hablando de preguntar…¿tú sabes qué significa eso de “desmentir”?

SG: No sé, supongo que pensará que hemos vuelto a encerrarnos en el lavabo para usar su colonia y le hemos mentido, pero bueno, nosotros ya hemos dicho lo que teníamos que decir y basta.

SB: Yo juro que no he vuelto a ponerme la colonia si hace falta, pobre mami, noviembre no está siendo su mes…

SG: Bueno, de lo del dolor de tripa está mejor y de lo otro, parece que se está tranquilizando…

SB: Bueno, cuando trajimos a Merkel a casa le pareció muy “cool”… Nunca pensé que fuera a ponerse de esa manera por unos bichitos…

SG: Mamá te ha dicho que no vayas diciendo por ahí que tenemos una lombriz de tierra que se llama “Merkel”, que nos van a terminar quemando en la plaza del mercado por herejes… Y es que son piojos, hombre, y es la primera vez que le sacamos a ella uno del pelo…

SB: La cara que puso…

SG: Sí, y luego se encerró en la cocina durante horas, diciendo que sólo quería que se le pasara el asquito…

SB: Decía algo así cómo que

Sigourney Weaver al menos tenía algo conque dispararle a los bichos asquerosos…

SG: ¿Conoces tú a la tal Weaver?

SB: No, pero suena a nombre inglés… será alguna de las amigas de la tesis de mamá, alguna que tendría bichitos en el laboratorio…

SG: Y luego se curó el asco a base de comer Doritos… La ventaja de cuando le dan estas neuras es que mientras zampa, también le da por hornear. Dos bandejas de magdalenas, dos de galletas, pan…

SB: Y sí papá no llega a entrar para confiscarle la bolsa de Doritos, aún estaría allí, haciendo tarta de manzana…

SG: A lo mejor tendríamos que haberla dejado… ¿Crees que si le ponemos sesamo negro en el pelo dará el pego?